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9.1.12

Juguemos al cíclope...














" Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo de aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua. "


Julio Cortázar, Rayuela




Cuando todo es simple, bonito, especial, y huele a libros nuevos y estufas.





Precioso editorial de Michael Donovan.

5.9.11

FLATLAND.




































Flatland: A Romance of Many Dimensions, traducida al español como Planilandia: Una novela de muchas dimensiones, es una novela satírica de 1884 escrita por Edwin Abbott Abbott bajo el seudónimo "A Square". Es una obra especialmente popular entre estudiantes de matemáticas, ya que su fácil lectura resulta útil para estudiar el concepto de múltiples dimensiones. Como pieza literaria, Flatland es un ejemplo de sátira de la jerarquía social imperante en la época victoriana.




El libro habla acerca de un mundo bidimensional llamado Flatland. El narrador, un humilde cuadrado, nos guía a través de algunas de las implicaciones de su vida en dos dimensiones. "Cuadrado" tiene un sueño acerca de visitar un mundo unidimensional (Lineland), e intenta convencer al ignorante monarca de Lineland acerca de la existencia de una segunda dimensión, la cual no puede ser entendida. "Cuadrado" recibe entonces, la visita de una esfera tridimensional, a la cual no puede comprender hasta ver la tercera dimensión por sí mismo. Entonces tiene un sueño acerca de visitar Pointland (compuesta de un sólo punto con consciencia de su existencia que ocupa todo y no sabe de nada aparte de sí mismo) con la Esfera y aprende que no puede rescatar al punto de su estado de auto-satisfacción. Aprende a aspirar y a enseñar a otros a tener aspiraciones. La relación estudiante-alumno se invierte cuando la mente de "Cuadrado" se abre a nuevas dimensiones, y trata de convencer a la esfera de la existencia de una cuarta dimensión espacial, una quinta, una sexta y así en adelante. "Cuadrado" termina en prisión en Flatland por sus intentos de corromper el pensamiento establecido acerca de las dos únicas dimensiones, impotente queda encerrado anhelando que un día se encuentre algún visionario con aquellas memorias.





La sociedad en Flatland se encuentra duramente estratificada. En el fondo de la escala social y como la clase más baja están las mujeres que son representadas por las líneas, y por ende, son incapaces de evolucionar. Las mujeres carecen de derechos, se les prohíbe el acceso a la educación, se les describe como tontas, impulsivas y de corta memoria hasta el punto de que se utiliza con ellas un idioma diferente, más simple y emocional, que el lenguaje científico y racional que usan entre los hombres. Apenas por encima de las mujeres-líneas están los triángulo isósceles, que entre más agudos sean más brutales son considerados. Los isósceles son los obreros, soldados y en muchos casos, se convierten en criminales. Son tratados como la clase más baja y se les ejecuta sin miramientos ante el menor delito. Además, muchos criminales son llevados a las escuelas y universidades para usarse en experimentos hasta que mueren (por falta de alimento) y son reemplazados. Los isósceles son masivamente muchos más que cualquier otra figura geométrica pero, debido a que los odios y conflictos entre ellos mismos azuzados por la clase dominante, mengua su capacidad de acción junto con la propia represión estatal.

Los isósceles más evolucionados tienen hijos equiláteros que conforman el siguiente estrato en la sociedad; la clase media baja. Los artesanos y comerciantes. Como cada hombre tiene un hijo con un lado más que él (un triángulo tiene un cuadrado, y así sucesivamente), la siguiente clase social son los cuadrados y los pentágonos que representan la clase media alta; los profesionales; abogados, científicos, etc. Es difícil que un cuadrado o pentágono sea ejecutado por alguna falta, y usualmente los castigos suelen ser la cadena perpetua para esta clase.

La clase noble la representan los llamados polígonos, que se refiere a todo aquel por encima del hexágono. El estrato más alto de la sociedad son los sumos sacerdotes; los círculos. En realidad, no son círculos perfectos sino simplemente polígonos con tantos cientos de lados que parecen un círculo. El gobernante absoluto es el Jefe Círculo. Los círculos, muy frecuentemente, son estériles o tienen a lo sumo un solo hijo.

Fuera de estos estratos sociales se encuentran los “irregulares” cualquier figura geométrica imperfecta con lados o ángulos irregulares. Son considerados deformes y predispuestos en naturaleza a la maldad. En algunos estados se les asesina al nacer, aunque en los más moderados se les aisla de la sociedad, obligándolos a tener trabajos rutinarios, siempre en cautiverio y estricta vigilancia, además de prohibírseles casarse para impedir que se reproduzcan.

Siglos en el pasado sucedió lo que se llamó la Revolución Cromática, cuando tras descubrir los colores, las diferentes personas de todas las figuras geométricas se pintaban de colores vivos. Los cromatistas, como se les llamaba, liderados por un círculo irregular que se le permitió vivir, predicaron la igualdad de todas las figuras y la obligatoriedad de todos de pintarse. Los círculos, hasta entonces, no se pintaban, pero los cromatistas abogaban por que se pintaran de los mismos colores que las mujeres, con lo cual lograrían emancipar a las mujeres. Pero un triángulo isósceles con colores de pentágono aprovechó esta confusión para violar a una joven línea, lo que le restó el apoyo femenino a la rebelión y esta fue finalmente reprimida por el estado.

http://es.wikipedia.org/wiki/Flatland,_romance_of_many_dimensions




Imágenes http://www.theones2watch.com/newwave/4972

2.9.11

Risas enlatadas.






"A través de la pared se oye un estruendo de diálogos, luego un coro de risas. Luego más estruendo. La mayoría de las grabaciones de risas de la televisión se registraron a principios de los cincuenta. Hoy en día la mayoría de la gente a la que se oye reír está muerta."







Nana, C. Palahniuk.








Imagen Via@.






22.6.11

Ssssht!

Sólo eso...malditos silenciofóbicos.




[...]
Llevo las formas a la cocina y bajo la luz se vuelven azules, grises y blancas. Son de plástico duro y quebradizo. Son simples fragmentos. Tejas y persianas y salientes ornamentales de tejado diminutos. Escalones y columnas y marcos de ventana en miniatura. No se puede distinguir si es una casa o un hospital. Hay paredes diminutas de ladrillo y puertecitas. Esparcidas sobre la mesa de la cocina, podrían ser partes de una escuela o de un hospital. Sin ver la imagen de la caja, sin las instrucciones de montaje, los minúsculos canalones y ventanas de buhardilla podrían pertenecer a una estación de trenes o a un manicomio. A una fabrica o a una cárcel.

No importa cómo lo montes, nunca estás seguro de que esté bien.

Los pedacitos, las cúpulas y chimeneas, se agitan al compás del ruido que viene a través del suelo.

Esos musicoadictos. Esos calmofóbicos.

Nadie quiere admitir que somos adictos a la música. No es posible, simplemente. Nadie es adicto a la música, a la televisión ni a la radio. Simplemente necesitamos más, más canales, una pantalla más grande, más volumen. No soportamos estar sin ella, pero no, no somos adictos.

Podríamos apagarla cuando quisiéramos. Coloco un marco de ventana en una pared de ladrillo. Lo pego con un pincelito del tamaño de un pintaúñas. La ventana es del tamaño de una uña. El pegamento huele a laca del pelo. El olor hace pensar en naranjas y en gasolina.

El dibujo de los ladrillos de la pared es tan delicado como una huella dactilar. Coloco otra ventana en su sitio y le aplico pegamento con el pincel.

La vibración del sonido atraviesa las paredes, recorre la mesa, luego el marco de ventana y por fin mi dedo. Esos distradictos. Esos concentrafóbicos. El viejo George Orwell lo entendió todo al revés. El Gran Hermano no está mirando. Está cantando y bailando. Está sacando conejos de una chistera. El Gran Hermano está ocupado en reclamar tu atención a cada momento que pasas despierto. En asegurarse de que siempre estés distraído. En asegurarse de que permanezcas abstraído.

En asegurarse de que se te marchite la imaginación. Hasta que sea tan útil como tu apéndice. En asegurarse de que tu atención siempre está ocupada.

Y esta forma de ser alimentado es peor que ser observado. Si el mundo te mantiene siempre ocupado, nadie tiene que preocuparse por lo que tienes en mente. Si la imaginación de todo el mundo está atrofiada, nadie más será nunca una amenaza para el mundo.
Me abro con el dedo un botón de la camisa y me meto la corbata dentro. Con la barbilla pegada al nudo de la corbata, introduzco con las pinzas una ventanita de cristal dentro de cada uno de los marcos. Usando una cuchilla, corto las cortinas de plástico en fragmentos más pequeños que un sello de correos, cortinas azules para el piso de arriba, amarillas para la planta baja. Pego las cortinas, algunas abiertas y otras cerradas. Hay cosas peores que descubrir a tu mujer y tu hijo muertos. Puedes ver cómo los mata el mundo. Puedes ver cómo tu mujer envejece y se aburre. Puedes ver a tus hijos descubriendo todas las cosas del mundo de las que has intentado salvarlos. Las drogas, el divorcio, el conformismo, las enfermedades. Todos los bonitos libros, la música, la televisión. Las distracciones.

A toda esa gente a quien se le ha muerto un hijo tienes ganas de decirles: adelante. Culpaos.

A la gente que amas les puedes hacer cosas peores que matarlos. Lo normal es quedarse mirando cómo el mundo lo hace por ti. Solamente tienes que leer un periódico.

La música y las risas te consumen los pensamientos. El ruido los ahoga. Todos los sonidos distraen. Te duele la cabeza de respirar pegamento.
[...]

Nana, C. Palahniuk

11.5.11

Si vas a leer esto no te preocupes...

[...]

Si vas a leer esto, no te preocupes.
Al cabo de un par de páginas ya no querrás estar aquí. Así que olvídalo. Aléjate.

Lárgate mientras sigas entero.

Sálvate.

Seguro que hay algo mejor en la televisión. O, ya que tienes tanto tiempo libre, a lo mejor puedes hacer un cursillo nocturno. Hazte médico. Puedes hacer algo útil con tu vida. Llévate a ti mismo a cenar. Tíñete el pelo.
No te vas a volver más joven.

Al principio lo que se cuenta aquí te va a cabrear. Luego se volverá cada vez peor.
Lo que vas a encontrar aquí es la estúpida historia de un niño estúpido. Una estúpida historia real sobre alguien con quien nunca te querrías cruzar. Imagínate a un pobre colgado de mierda que no te llega a la cintura, con una mata de pelo rubio peinado con raya al lado. Imagínate a esa mierdecilla de niñato sonriendo en sus viejas fotos de la escuela con agujeros donde se le han caído los dientes de leche y los primeros dientes adultos saliéndole cada uno por su lado. Imagínatelo llevando un jersey estúpido a rayas azules y amarillas, un jersey que le regalaron por su cumpleaños y que era mi favorito. Ya a esa temprana edad, imagínatelo mordiéndose sus uñas de gilipollas. Sus zapatos favoritos son los Keds. Su comida favorita las putas salchichas rebozadas de maíz.

Imagínate a un capullín sin cinturón de seguridad y subido con su mamaíta a un autobús escolar robado después de la cena. Y como hay un coche de la policía aparcado frente a su motel, la mamaíta pasa zumbando a cien kilómetros por hora.
Esto trata sobre un bichejo estúpido que está claro que es el mequetrefe soplón y llorón más estúpido que jamás ha existido.
Menudo mamoncillo.

–Tenemos que darnos prisa –dice la mamaíta, y conduce el autobús colina arriba por una carretera estrecha, con las ruedas traseras patinando de un lado a otro sobre el hielo. A la luz de sus faros la nieve se ve azul y se extiende desde el arcén de la carretera hasta el bosque...

[...]

"Asfixia" Chuck Palahniuk.

Lykke Li me fascina, definitivamente. Y Palahniuk más.



Lykke Li - I Follow Rivers (Director: Tarik Saleh) from Lykke Li on Vimeo.



Lykke Li - Get Some (Director: Johan Söderberg) from Lykke Li on Vimeo.

Miércoles de resurrección.



Hoy tengo 5 cosas que decir:

- Ya controlo totalmente ese instante en el que la botellita de colirio se acerca peligrosamente a mi retina y la gota me ciega por unos instantes.

- La Fnac es medicinal y curativo, un largo paseo y los malos pensamientos se disipan (igual que el dinero de la cuenta corriente).

- Dos nuevas lecturas: "Cineclub" de David Gilmour y "El viaje a la felicidad. Las nuevas claves científicas" de Punset (y sí, suena a autoayuda total).

- Me encantan los cascos coloridos que venden en Benetton por sólo 9,90€. Los quiero todos!

- Hoy me he puesto calzado veraniego, así que desde aquí queda inaugurada la época estival.

- Ehmmm....nada más, diría.



Mi amiga, la Lily, lo mismo le manda un mensajito a Sir Bush...



que se pone en plan obsesivo con Elton...



que deja las cosas claritas y zanja temas, toda una señorita, ella.

Buen miércoles soleado!

7.5.11

Diario. Una novela.



En un principio, parece que “Diario. Una novela” (Diary. A Novel, 2003) va a ser otra obra más sobre las dificultades del proceso creativo. De hecho, su autor, Chuck Palahniuk, escribe en ella lo que podría ser la síntesis de su narrativa: “Peter solía decir que el trabajo del artista es prestar atención, recopilar, organizar, archivar, conservar y luego escribir un informe. Documentar. Llevar a cabo tu presentación. El trabajo del artista consiste simplemente en no olvidar". Porque Palahniuk vuelve a sacar el máximo provecho de todas aquellas informaciones que forman parte de las bambalinas de los submundos: la función de los músculos, el síndrome Stendhal, la vinculación entre arte y sufrimiento, los efectos de la toxicidad de la pintura sobre el pintor…

Lo que une tal amalgama maloliente es la historia de Misty Wilmot, ex joven artista promesa convertida en camarera con una hija y con un marido en coma en la isla de Waytansea. A lo largo y ancho de la isla hay escritos inquietantes dejados por su marido y por mujeres del pasado, cuyo significado se le revelará al lector de forma luminosa. Y es que Palahniuk, entre tanta aparente inconexión, formula hacia el final una pregunta clave en nuestros tiempos: “¿Está bien matar a desconocidos para apoyar una forma de vida solamente porque la gente que la vive es la gente que amas?”. La mejor pregunta que se ha hecho desde el 11-S y sus consecuencias.

Aquí está presente el mejor Palahniuk. Ese escritor obsesivo, que se dirige constantemente a una persona en coma, que no cesa de repetir muletillas. “Todo es un autorretrato. Todo es un diario”, “Si no entiendes algo, puedes hacer que signifique cualquier cosa”, “Solamente para que conste en acta, el parte meteorológico de hoy anuncia…”. Ante este autor, el sentimiento como lector es contradictorio. Por una parte, le ordenarías que te dejara en paz. Por otra, agradeces que alguien muestre verdadero interés en ser leído. Sobre todo cuando tiene algo que contar.



"Diario. Una novela" es el penúltimo libro que ha caído en mis manos, y ésta reseña maravillosa la podéis seguir clickando encima de la misma. No tengo mejores palabras para describir una de las mejores obras de Palahniuk.


Y para muestra, un botón.




[...]




- Pinta algo.
Y Misty dijo:
- Nadie pinta. Ya no lo hace nadie.
Si alguien entre sus conocidos pintaba, usaba su propia sangre o su propio semen. Y pintaban sobre perros vivos de la perrera o sobre postres moldeados de gelatina, pero nunca sobre un lienzo.
Y Peter dijo:
- Apuesto a que tú todavía pintas sobre lienzo.
-¿Porqué? - dijo Misty-. ¿Porque soy una retrasada? ¿Porque no sé hacer nada mejor?
Y Peter dijo:
- Tú pinta, joder.

Se suponía que tenían que haber superado el arte representativo. Eso de hacer cuadros bonitos. Se suponía que debían aprender el sarcasmo visual. Misty decía que pagaban una matrícula demasiado alta para no practicar las técnicas de la ironía eficaz. Decía que las pinturas bonitas no enseñaban nada al mundo.
Y Peter dijo:
- Ni siquiera tenemos edad para comprar cerveza, ¿qué se supone que le tenemos que enseñar al mundo? - Tumbado, allí, de espaldas a su nido de hierbas, con el brazo debajo de la cabeza, Peter dijo-: Todos los esfuerzos del mundo no importan si no estás inspirado.
En caso de que no te dieras cuenta, hostia, pedazo de bobo, Misty quería realmente caerte bien. Solamente para que conste en acta: su vestido, sus sandalias, su sombrero blando de paja, se lo había puesto todo para tí. Si le hubieras tocado el pelo para algo, le habría crujido de tanta laca que llevaba.
Llevaba tanta colonia Windsong que atraía a las abejas.
Y Peter puso el lienzo blanco en su caballete. Y dijo:

- Maura Kinkaid nunca fue a la puta facultad de Bellas Artes. - Escupió un salivazo verde, cogió otro tallo de hierba y se lo metió en la boca. Con la lengua manchada de verde, dijo-: Apuesto a que si pintaras lo que tienes en el corazón, lo podrías colgar en un museo.
Lo que tenía en el corazón, le dijo Misty, nunca se vendería. La gente no lo compraría.
Y Peter dijo:
- Tal vez te sorprenderías.

Aquella era la teoría de Peter sobre la expresión personal. Sobre la paradoja de ser un artista profesional. El hecho de que nos pasamos la vida entera intentando expresarnos bien pero no tenemos nada que decir. Queremos que la creatividad sea un sistema de causa y efecto. Resultados. Producto vendible. Queremos que la dedicación y la disciplina equivalgan al reconocimiento y la recompensa. Entramos en la rutina de la facultad de bellas artes, de nuestro programa de posgrado, y practicamos, practicamos, practicamos. No tenemos nada que documentar con nuestras excelentes habilidades. De acuerdo con Peter, nada nos cabrea más que el hecho de que un drogadicto, un vago total o un pervertido baboso creen una obra maestra. Como si fuese un accidente.
Algún idiota que no tiene miedo de decir qué es lo que ama.
- Platón -dice Peter, y gira la cabeza para soltar otro salivazo verde entre las hierbas-. Platón dijo: ''Aquél que se acerque al templo de las Musas sin inspiración, creyendo que la mera técnica basta, será siempre un ladrón y su poesía será eclipsada por los cantos de los maníacos''.
Se metió otra hierba en la boca, la masticó y dijo:
-Así pues, ¿qué es lo que convierte en maníaca a Misty Kleinman?
Sus casas de fantasía, sus calles adoquinadas. Sus gaviotas volando en círculos sobre las barcas de los pescadores de ostras cuando éstos regresan de los bancos que ella no ha visto nunca. Los maceteros de las ventanas abarrotados de dragones y zinnias. Ni en coña iba a pintar toda aquella mierda.
- Maura Kinkaid -dice Peter- no cogió un pincel hasta que tenía cuarenta y un años. - Empezó a sacar pinceles de la caja de madera descolorida y a retorcerles la punta para afilarlos-. Se casó con un carpintero de toda la vida de la isla de Wayntansea y tuvieron un par de hijos.
Sacó los tubos de pintura de Misty y los puso junto a los pinceles, sobre la manta.
- No fué hasta que murió su marido - dijo Peter-. Entonces Maura enfermó muchísimo, de tuberculosis o algo parecido. En aquella época, si tenías cuarenta y un años ya eras una mujer mayor.
Hasta que murió uno de sus hijos, le contó, Maura Kinkaid jamás habría pintado un cuadro. Y dijo:
-Tal vez la gente tiene que sufrir de verdad antes de poder arriesgarse a hacer lo que aman.
Tú le dijiste todo ésto a Misty, Peter Wilmot.

Le dijiste que Miguel Ángel era un maníaco-depresivo que se retrató a sí mismo como mártir flagelado en su cuadro. Que Henri Matisse dejó la abogacía por una apendicitis. Que Robert Schumann solamente empezó a componer después de que se le paralizara la mano derecha y eso terminara con su carrera de concertista de piano.
Mientras decías ésto te estabas hurgando el bolsillo, intentando sacar algo.
Hablaste de Nietzsche y de su sífilis terciaria. De Mozart y su uremia. De Paul Klee y el escleroderma que le encogió las articulaciones y los músculos hasta matarlo. De Frida Kahlo y la espina bífida que le llenaba las piernas de llagas sangrantes. De lord Byron y su pie deforme. De las hermanas Brontë y su tuberculosis. De Mark Rothko y su suicidio. De Flannery O'Connor y su lupus. La inspiración necesita enfermedad, heridas y locura.
- De acuerdo con Thomas Mann -dijo Peter-, los grandes artistas son grandes inválidos.
Y pusiste algo sobre la manta. Allí, entre los tubos de pintura y los pinceles, dejaste un broche enorme de estrás. Con un diámetro tan grande como el de un dólar de plata, era un broche de cristales de color claro, espejitos pulimentados en una rueda de color amarillo y anaranjado, todos mellados y empañados. Allí, encima de la manta a cuadros, el broche parecía estallar a la luz del sol en forma de chispas. El metal era de un color gris deslustrado y engarzaba los cristales de estrás con unos dedos diminutos y afilados.
Peter dijo:
-¿Estás oyendo algo de ésto?
Y Misty cogió el broche. El destello se reflejó directamente en sus ojos y la dejó cegada, deslumbrada. Desconectada de todo lo que había allí, del sol y de las hierbas.
- Es para tí - dijo Peter-. Para que te inspires.
El reflejo de Misty roto en una docena de fragmentos en cada uno de los cristales de estrás. Un millar de caras diminutas.
Misty le dijo a los colores que le brillaban en la mano:
-Y dime ¿cómo murió el marido de Maura Kinkaid?
Y Peter, con los dientes verdes, soltó un salivazo verde entre las hierbas altas que los rodeaban. Con la cruz negra en la cara se lamió los labios verdes con la lengua verde y dijo:
-Asesinado -dijo Peter-. Lo asesinaron.

Y Misty empezó a pintar.




[...]




Fin. Sí. Fin.



7.4.11

I'm gatuna.





Éstas fotos preciosísimas son del libro de Bill Hayward, "Cat People". Que me encantan los gatos no es ningún secreto y si encima salen en unas fotos así de bucólicas y kitsch, pues no se puede pedir más.


2.3.11

El verano de Loreak Mendian

Me parecen preciosos los looks que propone la firma Loreak Mendian para ésta primavera/verano. Prendas fresquitas, cómodas y fáciles de llevar.


















Y también me encanta su colección cápsula que tiene como eje principal el mahón, un tejido de algodón muy resistente utilizado antiguamente para la ropa de trabajo de los pescadores vascos. Es una colección muy sencilla y bonita que sigue las líneas de los uniformes de trabajo.











PD: me encantan los The Walkmen, y su tema Canadian Girl (no dejéis de escucharlos) :)
PD1: estoy a la búsqueda del libro: "Cosas que los nietos deberían saber" de Mark Oliver Everett. " La vida está llena de hermosuras impredecibles y sorpresas extrañas. A veces la belleza me supera y no sé cómo afrontarla. ¿Conoces la sensación? ¿Cuando algo es demasiado hermoso? ¿Cuando alguien dice algo o escribe algo o toca algo que te conmueve hasta las lágrimas, o que llega incluso a cambiarte? Está bien cuando un no creyente tiene que cuestionar sus propias dudas. "



14.11.10

El ladrón de chicles.

Bethany y Roger no tienen absolutamente nada en común... pero en el fondo ambos se encuentran sólos, tan sólos como todo el mundo. Sólos en medio de un trabajo mediocre y de una vida vacía. Sólos en medio de una sociedad que se mueve absurdamente en círculos, en espiral.


Me gusta, me gusta mucho.
Porque es una novela dentro de otra novela. Porque es una historia preciosa, sin besos ni palabras bonitas y porque no debimos dejar que desapareciesen las cartas...


Un libro totalmente recomendable. "El ladrón de chicles" de (mi querido) Douglas Coupland.
Me tiene tan fascinada el libro cómo la crítica de Kiko Amat en La Vanguardia.

"Porque el 'Ladrón de chicles' es bueno, muy bueno. Qué narices: es sensacional. El libro estáestructurado de forma epistolar, y recoge la correspondencia entre dos trabajadores de un mart de material de oficina, ambos cómplices en la amargura: Roger (un cuarentón divorciado y taja) y Bethany, una adolescente gótica. Coupland aprovecha esta excelente materia prima humorística inyectándole una venenosa dosis de hastío, pathos y náusea existencial. En medio de esa correspondencia está la novela-dentro-de-la-novela que Roger está escribiendo, 'Glove Pond' (una sátira de ¿Quién teme a Virginia Woolf?); y crueles sátiras del relato de taller literario ("Escribe una historia desde el punto de vista de una tostada"); y multitud de vitales personajes periféricos. Y suficiente dolor, culpa ("No me merezco un alma, y aún así tengo una. Lo séporque me duele"), drama y broma macabra como para angustiarse un año entero. Ignoren lo que dice la faja de que este libro es un "gran placer posmoderno". No puede ser posmoderno, porque duele: ahí, ahí y también ahí, dónde se están tocando ahora mismo. El ladrón de chicles está vivo, y les va a matar de risa y les va a hundir el día. Qué más rayos quieren."


12.10.10

Douglas Coupland.

Conflictos con la religión, familias disfuncionales, saturación de medios de comunicación, capitalismo salvaje...
Temas recurrentes en la literatura de Douglas Coupland, que me tiene totalmente enganchada. Estoy leyendo "JPod" una novela sarcástica y con mucha crítica de fondo, crítica a una sociedad que vive guiada por el márketing y el consumismo, una sociedad que siente la necesidad constante de estar a la última, y que pierde por completo su personalidad, y sobretodo, su dignidad.
Obra de Coupland.

D. Coupland

Es el primer libro de Coupland que cae en mis manos y no será el último, me apasiona su forma de narrar. Tengo en mi lista mental: "Planeta Champú" (1992), "Microsiervos" (1995) y "Generación X" (1991).












PD: Llueve mucho...Y anoche vi "El Show de Truman", buenísima por enésima vez.

16.6.09

DE NOVELAS Y ÁRBOLES...

Mi última adquisición literaria es una obra preciosa de Betty Smith, centrada en los años veinte y concretamente en una familia de clase baja que sobrevive como puede en una época con grandes diferencias sociales. Enmedio de la miseria y de la necesidad, surge el personaje de Francie, la niña de la familia, apasionada de la lectura e inconformista nata.
Una novela bellísima y genialmente detallista. Recomendable 100%.